LA EDUCACIÓN EN MESOAMÉRICA
En Tezcoco y Tenochtitlan, existió siempre una gran preocupación por la educación del pueblo en general, ya que gracias a este factor tan importante,
fue posible la admirable organización política-social de ambos pueblos,
que al pasar del tiempo se convertirían en dos grandes potencias.
La educación de los niños en la primera infancia estaba a cargo de los padres, quienes debían seguir la educación tradicional de acuerdo al sexo de los hijos; se sabe que entre los tres y los quince años, la educación de los varones estaba confiada al padre y la de las mujercitas se encomendaba a la madre; y que la forma en que los padres iniciaban este proceso educativo dentro del hogar era con la dieta alimenticia de los pequeños.
El Códice Mendocino a través de bellas estampas nos muestra las raciones de alimentos que se daban al niño de ambos sexos de acuerdo a su edad: a los tres años tenía en su comida, media tortilla de maíz; a los cuatro y cinco años, una tortilla entera; de los seis a los doce; una tortilla y media; a partir de los trece años, dos tortillas enteras.
El vestido era factor importante en la educación de la niñez. El niño, hasta la edad de trece años, llevaba un pequeño manto anudado al cuello sobre el hombro y no usaba maxtlatl o “taparrabo”, sino hasta después de los trece años. La niña llevaba desde pequeñita una blusa y una falda, corta al principio y más larga después, según iba avanzando en edad.
Al principio, en los primeros años, la educación paterna se limitaba a buenos consejos y a las labores domésticas menores. Los niños aprenden a llevar agua o leña, acompañan al padre al mercado, o bien ayudan a recoger los granos del maíz regados en el campo.
A partir de los siete años y hasta cumplir los catorce, los niños aprenden a pescar y a conducir la Acalii-casa del agua- o canoa sobre las aguas de la laguna; en tanto que las niñas aprenden a hilar el algodón, barrer la casa, moler el maíz y después a usar el telar.
De esta manera se educa en forma sencilla pero a la vez severa, pues se aplican castigos a los hijos no obedientes como piquetes con púas de maguey, o bien, forzándolos a respirar el humo picante del fuego donde se han puesto a quemar chiles rojos.
Posteriormente la educación de los jóvenes estaba a cargo del Estado por medio de dos de sus instituciones más importantes: El Calmecac y el Telpochcalli.
El Calmecac - era una escuela en donde se preparaba a los hijos de los señores principales, o bien, a los hijos de los comerciantes.
En esta insttución los jóvenes eran consagrados al culto de Quetzalcóatl y recibían una instrucción superior que los preparaba para el sacerdocio o para las altas funciones del Estado.
Cada Calmecac estaba dirigido por un Mexicatl Teohuatzin, especie de vicario general.
El Telpochcalli – casa de los muchachos – era destinado para los hijos del pueblo, es decir, de la clase popular y en él los jóvenes eran consagrados al culto de Tezcatlipoca, cuya formación era de carácter militar y eran administrados por los telpochtlatoqueo o maestros.
El Telpochcalli formaba ciudadanos de tipo medio, lo cual no impedía que alguno de ellos pudiera ocupar los grados más altos de la clase dirigente y además los jóvenes tenían más libertad y menos rigor que en la otra institución educativa.
En esta forma, los pueblos mesoamericanos de la antigüedad resolvieron el problema de la educación de los niños y los jóvenes para desempeñar en el futuro las funciones a que fueran destinados, como jefes, sacerdotes, guerreros y otras más. |